martes, 1 de agosto de 2017

El Vestido de Reforma

La Palabra de Dios, fuente inagotable de enseñanza divina para la salvación de los pecadores


Un llamamiento al pueblo, en el Nombre de Jehová


 "Nosotras no somos espiritualistas*. Somos mujeres Cristianas, creyendo todo lo que dicen las Escrituras acerca de la creación del hombre, su caída, sus sufrimientos y aflicciones debido a su continua transgresión, su esperanza de Redención a través de Cristo, y acerca de su deber de glorificar a Dios en su cuerpo y espíritu que Son Suyos, a fin de ser salvo. No llevamos el estilo de vestido, que aquí es representado como ser extraño, para atraer la atención. No diferimos del estilo común del vestido de la mujer, para tal objetivo.
Hemos considerado el coste de aparecer singulares en los ojos de los que se sienten obligados a inclinarse ante la moda. Y decidimos que al final valdrá la pena tratar de hacer lo correcto, aunque por ahora podamos parecer extrañas a los ojos de aquellos que sacrificarán la conveniencia, el confort y la salud en el altar de la moda.
También hemos observado que nuestra actitud en este asunto del vestido, causará a nuestros amigos, sentimientos desagradables y hemos tomado en cuenta aquellas cosas que excitan sus sentimientos de prejuicio contra el vestido de reforma. Cuando nos encontramos entre los desconocidos, se supone que somos espiritualistas, por el hecho de que algunos de esa clase adoptan lo que comúnmente se llama, "el vestido corto" [o falda corta n.t]. Y la pregunta que se hace con frecuencia es, “¿Son ustedes espiritualistas?” Para responder a esta pregunta, y para dar al lector algunas de las razones por las que adoptamos un estilo de vestir tan fuera de moda, hemos publicado este pequeño folleto. Somos totalmente conscientes de que algunos de los que abrazaron la causa del Espiritualismo, abandonando el valor moral como quienes han recibido una sombra de incertidumbre, debido a las extravagancias e inmoralidades que hay entre ellos, han adoptado el vestido corto, y en su celo de hacer eso, bajo circunstancias peculiares, solamente pueden atraer el disgusto del pueblo contra cualquier cosa parecida con el vestido de reforma.
¿Cómo podría ser de otra manera? La gente está dominada por la moda. Ellos no entienden los beneficios de nuestro estilo de vestir. Y es aún más desagradable para ellos, según se parece, en algunos aspectos, que este vestido es usado por algunas “dudosas espiritualistas”. Nosotras ciertamente damos a las damas que han abrazado el espiritualismo, una cordial bienvenida a todas las bendiciones y beneficios de un vestido conveniente, saludable, y (teniendo una longitud apropiada, y correctamente ajustado y hecho) un vestido verdaderamente modesto, y deseamos que ellas fueran tan consistentes y rectas, en todos los aspectos.
En el estado actual de las cosas, la gente puede considerar la adopción de nuestro estilo de vestir, como un paso audaz de nuestra parte, demostrando más aislamiento que buen gusto. Ellos pueden censurarnos. Pueden tratarnos con aspereza y sarcasmo refiriéndose a nuestro vestido. Incluso pueden pronunciar amargos comentarios a causa de nuestra actitud en este asunto. Pero nuestra obra será, por la gracia de Dios, esforzarnos pacientemente por corregir sus errores, quitar sus prejuicios y presentarles las razones por las que nos oponemos al estilo popular del vestido de mujer; también explicarles algunas de las razones por las que adoptamos nuestro vestido.
Nos oponemos al estilo popular del vestido de la mujer,
1. Porque no es conveniente. Al trabajar en las tareas domésticas, al subir y bajar las escaleras con las dos manos ocupadas, se necesita una tercera mano para levantar la falda larga. Imaginaos a una señora que sube a su habitación con un niño en sus brazos, y con ambas manos ocupadas con alguna prenda y juguetes, pisando su larga falda y tropezando mientras sube. Ella encontrara el estilo popular del vestido muy inconveniente. Pero está de moda, y debe soportarlo.
Si entra en su jardín para caminar o trabajar entre sus flores, para aprovechar el temprano y refrescante aire de la mañana, a menos que las sostenga con ambas manos, su falda se arrastra y se impregna en la suciedad y el rocío, hasta que estará mojada y fangosa. La moda le proporciona una ropa, en este caso, que se utiliza como una especie de fregona. Esto es extremadamente incómodo. Pero por amor a la moda, debe soportarlo.
Al caminar por las calles, en el campo, en el pueblo o en la aglomerada ciudad, su larga falda barre la suciedad y el barro, y lame el tabaco escupido y toda clase de miserias. Los caballeros descuidados, pisan a veces estos vestidos largos [con muchas faldas n.t.], y, como las señoras están andando, los rasgan. Esto es molesto, ya veces provocador; y no siempre es fácil reparar y limpiar esas prendas sucias y desgarradas. Pero ellas están en armonía con la moda, y todo esto debe ser soportado.
Al viajar en los coches, en carruajes y en el ómnibus [autobús], los vestidos de moda, especialmente cuando están dilatados por los aros, a veces no sólo estorban el camino de las portadoras, sino también de los demás; Y nosotras caritativamente pensamos que, si no fuera por el poder dominante de la moda, se tomarían medidas para acabar con sus inconvenientes.
Nos oponemos al estilo popular de la vestidura de la mujer,
2. Porque no es saludable. Por no hablar de la práctica suicida de comprimir la cintura hasta suprimir la respiración natural, induciendo el hábito de respirar sólo desde la parte superior de los pulmones; Y por no hablar particularmente de la costumbre de suspender el peso innecesario sobre las caderas, como consecuencia de demasiadas [faldas n.t.] y demasiado largos vestidos, tendríamos mucho que decir sobre la insalubridad del estilo de moda en la vestimenta de la mujer; pero por ahora sólo sugerimos lo siguiente:
(a) Carga y obstruye el libre uso de los miembros inferiores. Esto es contrario al diseño de Dios para asegurar a la mujer, las bendiciones de la actividad y la salud.
(b) Con frecuencia las mujeres se quedan encerradas en casa, cuando su salud exige que disfrute del ejercicio en el aire puro y vigorizante bajo el cielo libre. Si ellas saldrán en días de poca nieve, o después de una ducha, o en el rocío de la mañana o de la tarde, y andarán con sus largos vestidos de muchas faldas, se enfriarían los sensibles y desprotegidos tobillos y enfermarían. Para evitar esto, ellas deben permanecer encerradas en casa, y llegaran a ser tan delicadas y débiles que cuando se verán obligadas a salir, ellas se enfriarían seguramente, lo que puede dar lugar a tos, consunción [tuberculosis, tisis n.t.] y muerte.
Se puede decir que ella puede reservar sus paseos hasta que el sol ha recogido toda esta humedad. Es cierto, ella puede hacer eso y sentir entonces como calor infernal producido por el sol del mediodía en verano. Los pájaros llenan el cielo con canciones de alabanza a su Creador, y las bestias del campo disfrutan con ellos la frescura temprana de la mañana; Y cuando el calor del sol se derrama [sobre la Tierra n.t.], estas criaturas de naturaleza y salud, se retiran a la sombra. ¡Pero este es justo el momento para que la mujeres se visten con su vestido de moda! Cuando salen a disfrutar del aire vigorizante de la mañana, se ven privadas de esta rica generosidad del Cielo. Cuando buscan la sombra refrescante y el descanso, ellas solo van a sentir calor, fatiga y languidez.
(c) [la vestimenta inadecuada] Le quita [a la mujer] esa protección del frío y la humedad que deben tener las extremidades inferiores para asegurar una condición saludable del sistema [del organismo n.t.]. Para disfrutar de un buen estado de salud, debe haber una circulación adecuada de la sangre. Y para asegurar una buena circulación de la corriente de la vida humana, todas las partes del cuerpo deben estar adecuadamente vestidas. La moda, arropa generosamente el pecho de la mujer, y en el invierno la carga con, mantos, chales y abrigos de pelo [piel/pelo de animales n.t.], hasta que no puede sentir un escalofrío, exceptuando sus piernas y pies, que por falta de ropa adecuada se enfrían y literalmente la hacen sentir quemaduras por el frío. El corazón trabaja para arrojar la sangre a las extremidades, pero [la sangre] se enfría como consecuencia de su exposición al frío, por falta de vestirse adecuadamente. Y la abundancia de ropa sobre el pecho, donde está la gran rueda de la vida, induce la sangre a los pulmones y el cerebro, y produce congestión.
Las extremidades y los pies tienen arterias grandes, para recibir una gran cantidad de sangre, que el calor, la nutrición, la elasticidad y la fuerza, pueden impartirlas. Pero cuando la sangre se enfría por estas extremidades, los vasos sanguíneos se contraen, lo que hace aún más difícil la circulación de la cantidad necesaria de sangre. Una buena circulación preserva la sangre pura y asegura la salud. Una mala circulación deja la sangre impura, e induce la congestión del cerebro y los pulmones, y causa enfermedades en la cabeza, el corazón, el hígado y los pulmones. El estilo de moda de la vestidura de la mujer es una de las causas más grandes de todas estas terribles enfermedades.
Pero el mal no se detiene aquí. Esas madres de moda, transmiten sus enfermedades a su débil descendencia. Y visten a sus débiles hijitas con vestiduras tan malas, como visten ellas mismas, y pronto las llevan a la condición de inválidos, o, lo que es más preferible en muchos casos, a la tumba. Así, la moda llena nuestros cementerios con muchas tumbas pequeñas, y las casas de los esclavos de moda, con inválidos. ¿Debe continuar este triste estado de cosas?
Nos oponemos al estilo de moda de la vestidura de la mujer,
3. Porque, bajo ciertas circunstancias, es, por decir lo menos, no la más modesta, a causa de la exposición de las formas [del cuerpo] femeninas. Este mal se agrava mucho con el uso de aros. Las señoras con vestidos largos, sobre todo si están hinchados con aros, mientras suben y bajan las escaleras, cuando pasan por la puerta estrecha del carruaje y el ómnibus, o cuando levantan sus faldas, para limpiarse del barro de las calles, a veces exponen sus formas a tal grado, como para poner la modestia en el rubor.

Después de haber apuntado algunos errores del estilo popular del vestido de la mujer, ahora deseamos mostrar, con respecto al vestido de la reforma, que,
1. Es conveniente. No se necesitan argumentos para demostrar que nuestro estilo de vestir es más conveniente en la cocina. Al subir y bajar las escaleras, las manos no son necesarias para sostener las faldas de nuestros vestidos. Siendo de una longitud conveniente, cuidan de sí mismos, mientras que nuestras manos están mejor empleadas.
Podemos salir en la nieve, o después de una lluvia y, si nuestros pies y extremidades están totalmente protegidos, todo está seco y cómodo. No tenemos miedo de resfriarnos mientras viajamos, libradas de la multitud de faldas, en nuestros paseos matutinos. Podemos, en la primavera y el verano, caminar y trabajar entre nuestras flores sin miedo de ensuciarnos o mojarnos por el rocío de la madrugada. Y luego, las partes inferiores de nuestras faldas, no siendo usadas como fregona, están secas, limpias y cómodas, no nos obligan a lavarlas y limpiarlas, lo que no siempre es conveniente cuando otros asuntos importantes exigen tiempo y atención.
Al entrar y salir de los carruajes, al pasar entre viejos baúles, cajas y otros muebles deshilachados, y al caminar por viejos pisos usados**, donde los clavos han salido una o dos pulgadas por encima de la superficie del tablón, nuestros vestidos no son expuestos a mil accidentes y roturas, a las que los vestidos de arrastre*** están sometidos. Para nosotras, esta es una cuestión de gran conveniencia.
2. Es saludable. Nuestras faldas son pocas y ligeras, no gravando nuestra fuerza con la carga de muchas faldas y más largas. Nuestras extremidades debidamente vestidas, necesitamos relativamente pocas faldas; Y éstos se suspenden de los hombros. Nuestros vestidos están hechos para vestirse y sentarse fácilmente [sobre el cuerpo], sin obstruir ni la circulación de la sangre, ni la respiración natural libre y completa. Nuestras faldas, no siendo numerosas ni de moda, no obstaculizan los medios de locomoción [las piernas], sino que nos dejan mover con facilidad y sin estorbar la actividad. Todas estas cosas son necesarias para la salud.
Nuestras extremidades [brazos y piernas] y pies están adecuadamente protegidos del frío y la humedad, para asegurar la buena circulación de la sangre, con todas sus bendiciones. Podemos hacer ejercicio al aire libre, en los rocíos de la mañana o la tarde, o después de la tormenta de nieve o de lluvia, sin temor a resfriarnos. El ejercicio de la mañana, al caminar en el aire libre, vigorizante del cielo, o el cultivo de flores, frutas pequeñas y verduras, es necesario para una circulación saludable de la sangre. Es la más segura salvaguardia contra los resfriados, la tos, las congestiones del cerebro y los pulmones, la inflamación del hígado, los riñones, los pulmones y otras cien enfermedades.
Si aquellas damas con la salud débil, sufriendo como consecuencia de estas enfermedades, renunciarían a sus ropas de moda, y se vestirían adecuadamente para disfrutar de tal ejercicio, moviéndose con cuidado al principio, según puedan soportar, aumentando la cantidad del ejercicio al aire libre, ya que les da fuerza para soportar, y despedirían a sus médicos y drogas [medicamentos n.t.], la mayoría de ellas podrían recuperar la salud, para bendecir al mundo con su ejemplo y el trabajo de sus manos. Si vestirían a sus hijas adecuadamente, ellas podrían vivir para gozar de salud y para bendecir a otros.
Madre Cristiana: ¿Por qué no vistes a tu hija tan cómodamente y tan bien como lo haces con tu hijo? En el frío y las tormentas del invierno, sus piernas y pies están vestidos con pantalones forrados, calzones [o ropa interior para aguardar el calor del cuerpo n.t.], calcetines de lana y botas gruesas. Así es como debería ser; pero tu hija está vestida conforme a la moda, no a la salud, ni al confort. Sus zapatos son ligeros, y sus medias muy finas. Es cierto que sus faldas son cortas, y por eso sus extremidades están casi desnudas, cubiertas sólo por unas finas medias de franela que llegas a sus calzones de muselina. Sus piernas y pies se enfrían, mientras que los de su hermano son cálidos. Porque los miembros de él están protegidos por entre tres y cinco espesores; los de ella, sólo por uno. ¿Es ella la más débil? Entonces ella necesita el mayor cuidado. ¿Está ella más en el interior [sin salir de casa n.t.] y, por lo tanto, menos protegida contra el frío y la tormenta? Entonces ella necesita doble cuidado. Pero según está vestida, no hay nada que esperar en el futuro relacionado con su salud, sino siempre pies fríos, un cerebro congestionado, dolor de cabeza, enfermedad del hígado y los pulmones, y una tumba temprana.
Vuestro vestido debería ser lo suficientemente largo; y déjelo sentarse [sobre el cuerpo] holgada y cómodamente. Luego, vestid vuestras piernas y pies tan cómodamente y también sabiamente, como lo hacéis con las de vuestros chicos; Y dejarla [ la niña] salir y disfrutar del ejercicio al aire libre, y vivir para disfrutar de salud y felicidad.
3. Es modesto. Sí, creemos que es el estilo más modesto y apropiado de vestido, usado por la mujer. Si el lector piensa de otra manera, ¿se dirigirá a la primera página, y examinará de nuevo la figura allí representada, y luego nos dirá en qué este estilo de vestimenta es defectuoso o impropio? Es cierto, no está de moda. Pero ¿qué importa eso? Las modas no siempre vienen del Cielo. Tampoco vienen siempre de lo puro, de lo virtuoso y de lo bueno.
Es cierto que este estilo de vestir expone los pies de la mujer. ¿Y por qué habría de avergonzarse de sus pies bien vestidos, más de que lo hacen los hombres? No tiene sentido intentar ocultar el hecho de que tiene pies. Esto es un hecho establecido mucho antes del uso de faldas de arrastre hinchadas con aros, que les da la apariencia de un pajar, o una mantequera holandesa****.
Pero ¿esconde el estilo popular de vestido de mujer, las piernas de ella de la mirada pública? Imaginaos a una señora que pasa por esa calle fangosa, levantando sus faldas casi dos veces más arriba de la tierra que las nuestras, exponiendo no sólo sus pies, sino sus piernas casi desnudas. Exposiciones similares son frecuentes cuando ella sube y baja las escaleras, y también cuando es ayudada subir y bajar del carruaje. Estas exposiciones son desagradables, si no vergonzosas; y debemos considerar ese estilo de vestir que hace su frecuente ocurrencia casi cierta, como una pobre salvaguarda de la modestia y la virtud. Pero no queremos denunciar esta falsa modestia en relación con los pies de la mujer, sino simplemente como una defensa del estilo de vestido que consideramos, en todos los sentidos, verdaderamente modesto.

¿Qué estilo de vestir puede ser más limpio, más modesto, y más apropiado para edades de cinco a catorce años que los nuestros? Poned a esas chicas de moda al lado de otras [vestidas con el vestido de reforma], y luego decid cuáles pareces la más cómodas, más modestas, y más apropiadas. El estilo de moda no es igual de largo como el nuestro; sin embargo, nadie se ríe de los que siguen ese estilo, por llevar un vestido corto. Sus piernas están casi desnudas, mientras que la modestia y la salud cubren las piernas de las otras [las mujeres vestidas con el vestido de reforma]. La moda y la falsa modestia miran a estas muchachas que tienen sus miembros vestidos de comodidad, modestia y salud, con horror, pero sonríen [con agrado] a aquellos cuyos vestidos son tan cortos, y cuyos miembros están incómodos, inmodestamente, y mal expuestos. Aquí está la cruz y el reproche, por simplemente hacer lo correcto, delante del tirano, - Moda. Dios nos ayude a tener el coraje moral para hacer lo correcto y trabajar pacientemente y humildemente en la gran causa de la reforma.
En nombre de mis hermanas que adoptan el vestido de reforma,

Ellen G. White
Greenville, Montcalm Co., Mich.

Unas pocas sugerencias

1. Recomendamos el vestido de reforma a todas [las mujeres]. No lo imponemos a ninguna. Cuando las mujeres Cristianas ven los errores del estilo de moda y los beneficios del nuestro [estilo] y lo aceptan con un sentido del deber, y tienen el coraje moral de usarlo en cualquier lugar y en todas partes, entonces se sentirán como en casa y disfrutarán de satisfacción y bendición al tratar de hacer lo correcto.
2. Pero quienes adopten el vestido de reforma deben tener en cuenta el hecho de que el poder de la moda es terrible; Y que al encontrarse con este tirano, necesitan sabiduría, humildad y paciencia, - sabiduría para hablar y actuar de tal modo para no ofender innecesariamente a los esclavos de la moda; y humildad y paciencia para soportar sus fruncidos, sus insultos y sus discursos despectivos.
3. En vista de los prejuicios existentes contra el vestido de reforma, se hace nuestro deber adoptarlo de tal forma que evitemos todas aquellas cosas que lo hacen innecesariamente censurable. Debe alcanzar de 20 a 23 cm del suelo. La falda del vestido no debe dilatarse con aros. Debe estar tan relleno como el vestido largo. Con una cantidad adecuada de faldas ligeras, el vestido caerá correctamente y con gracia alrededor de las piernas.
No todas las cosas que tienen de 20 a 23 cm del suelo pueden llamarse, vestido de reforma. Para cumplir con eso, [el vestido] debe ser cortado con un patrón aprobado, y ajustado y hecho conforme a las indicaciones de alguien que tiene experiencia en este estilo de vestir.
4. Debe manifestarse buen gusto en cuanto a los colores. La uniformidad en este aspecto, con los que adoptan este estilo de vestir, es deseable en la medida de lo conveniente. Sin embargo, puede tomarse en cuenta la complejidad. Se deben buscar colores modestos. Cuando se usan figuras coloreadas, deben evitarse aquellos que son grandes y ardientes, mostrando vanidad y orgullo superficial en aquellos que los eligen. Y un gusto fantástico en mezclarse diversos colores, es malo, tal como mangas y pantalones blancos con un vestido oscuro. Los chales y los sombreritos no son de buen gusto con el vestido de reforma, como no lo son los sombreros [de verano] y las gorras en el invierno.
5. Y sed rectos vosotras mismas. Asegurar y mantener, en todos los deberes y caminos de la vida, el adorno celestial. El apóstol habla al respecto:
“Asimismo vosotras, esposas, sujetaos a vuestros propios maridos; para que también los que no creen a la Palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, al observar ellos vuestra casta conducta que es en temor. Que vuestro adorno no sea exterior, con encrespamiento del cabello y llevar oro, o vestir adornos; sino el del hombre interior, el del corazón, en lo que es incorruptible, ornato de espíritu humilde y apacible, lo cual es de grande estima delante de Dios.” 1ª Pedro 3:1-4

Mis queridas hermanas: tal ornamento, tal curso de vida y conducta, os dará influencia para el bien en la Tierra, y será estimado en el Cielo. A menos que podéis obtener y mantener esto, os suplico que no llevéis el vestido de reforma. No lo deshonréis con falta, de vuestra parte, de cuidado, limpieza, gusto, orden, sobriedad, mansedumbre, propiedad, modestia y devoción a vuestras familias y a vuestro Dios. Sed una recomendación y un adorno para el vestido de la reforma, y que él sea una recomendación y un adorno para vosotras.
E.G.W.




* El concepto de la sierva del Señor con respecto al espiritualismo, se puede comprender con claridad conociendo cabalmente sus escritos y es algo que no debe confundirse (como tristemente se hizo en muchas ocasiones debido a la indolencia, o a malas intenciones) con el espiritismo. En pocas palabras, los/las espiritualistas son aquellas personas que se dejan conducir por los sentimientos y centran su religión en experiencias sensacionales, en ritos y ceremoniales emocionales, haciendo caso omiso de los Mandamientos de Dios y evitando hablar (y molestándose al escuchar) las amonestaciones, consejos, exhortaciones, advertencias y normativas del Cielo.
** Las casas tenían pisos de tablones de maderas fijados con clavos.
*** Faldas o vestidos largos que llevaban la parte baja muy ancha y arrastrándose sobre el suelo. Llamadas también, faldas/vestidos de cola.
**** Ellen White hace alusión a unas antiguas maquinas holandesas para batir la leche, comparándolas con las faldas con aros que se balanceaban en todas las direcciones dando una continua sensación de agitación.

traducido por,
claudio popa,
Burgos, España,
31.07.2017